El mago forti

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Cuentos desde el forticlub

Hace muchos años, cuando Inglaterra no era más que un puñado de reinos que batallaban entre sí, vino al mundo Antunino, hijo del rey Uther. La madre del niño murió al poco de nacer éste, y el padre se lo entregó al mago Forti con el fin de que lo educara. El mago Forti decidió llevar al pequeño al castillo de un noble, quien, además, tenía un hijo de corta edad llamado Peluke. Para garantizar la seguridad del príncipe Antunino, Forti no descubrió sus orígenes.

Cada día Forti explicaba al pequeño Antunino todas las ciencias conocidas y, como era mago, incluso le enseñaba algunas cosas de las ciencias del futuro y ciertas fórmulas mágicas. Los años fueron pasando y el rey Uther murió sin que nadie le conociera descendencia. Los nobles acudieron a Forti para encontrar al monarca sucesor. Forti hizo aparecer sobre una roca una espada firmemente clavada a un yunque de hierro, con una leyenda que decía: "Esta es la espada Excalibur. Quien consiga sacarla de este yunque, será rey de Inglaterra."

Los nobles probaron fortuna pero, a pesar de todos sus esfuerzos, no consiguieron mover la espada ni un milímetro. Antunino y Peluke, que eran ya dos apuestos muchachos, habían ido a la ciudad para asistir a un torneo en el que Peluke pensaba participar. Cuando ya se aproximaba la hora, Antunino se dio cuenta de que había olvidado la espada de Peluke en la posada. Salió corriendo a toda velocidad, pero cuando llegó allí, la puerta estaba cerrada. Antunino no sabía qué hacer. Sin espada, Peluke no podría participar en el torneo. En su desesperación, miró alrededor y descubrió la espada Excalibur. Acercándose a la roca, tiró del arma. En ese momento un rayo de luz blanca descendió sobre él y Antunino extrajo la espada sin encontrar la menor resistencia. Corrió hasta Peluke y se la ofreció. Peluke se extrañó al ver que no era su espada.

Antunino le explicó lo ocurrido. Peluke vio la inscripción de "Excalibur" en la espada y se lo hizo saber a su padre. Éste ordenó a Antunino que la volviera a colocar en su lugar. Todos los nobles intentaron sacarla de nuevo, pero ninguno lo consiguió. Entonces Antunino tomó la empuñadura entre sus manos. Sobre su cabeza volvió a descender un rayo de luz blanca y Antunino extrajo la espada sin el menor esfuerzo.

Todos admitieron que aquel muchachito sin ningún título conocido debía llevar la corona de Inglaterra, y desfilaron ante su trono, jurándole fidelidad. Forti, pensando que Antunino ya no le necesitaba, se retiró a su morada.

Pero no había transcurrido mucho tiempo cuando algunos nobles se alzaron en armas contra el rey Antunino. Forti proclamó que Antunino era hijo del rey Uther, por lo que era rey legítimo. Pero los nobles siguieron en guerra hasta que, al fin, fueron derrotados gracias al valor de Antunino, ayudado por la magia de Forti. Para evitar que lo ocurrido volviera a repetirse, Antunino creó la Tabla Redonda, que estaba formada por todos los nobles leales al reino. Luego se casó con la princesa Ginebra, a lo que siguieron años de prosperidad y felicidad tanto para Inglaterra como para Antunino. "Ya puedes seguir reinando sin necesidad de mis consejos -le dijo Forti a Antunino-. Continúa siendo un rey justo y el futuro hablará de ti."

Fin del cuento FIN (basada en el cuento El Rey Arturo y el Mago Merlín)

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